El viejo Chagall.
El descubrimiento de un gran pintor surrealista.
Seguramente, como en mi caso, habrás oído por primera vez el apellido Chagall al escuchar la canción Oleo de mujer con sombrero del autor cubano Silvio Rodríguez cuando en uno de sus versos canta: Una mujer con sombrero, como un cuadro del viejo Chagall.
Marc Chagall fue un reconocido pintor nacido el 7 de julio de 1887 en Vitebsk, una cuidad que formó parte de la ex Unión Soviética y que actualmente pertenece a Bielorrusia. Sus pinturas tienen un colorido muy especial y se caracterizan por tener figuras anárquicas y a la vez complejas.


Mi segundo encuentro con el artista fue a través de Isabel Allende. En su novela de Paula, dedicada a su hija, la autora relata su admiración por el pintor al contrastar los tradicionales métodos que aplicaba su maestra de pintura en la escuela con la innovadora y disruptiva obra de Chagall. Cuenta además que dibujaba en un cuaderno formas extrañas inspirada en su admirado pintor mientras aguardaba largas horas en el hospital rogando por la recuperación de su hija.



A partir de 1911 Chagall vivió en Paris. Emigró por cuestiones artísticas, ya que sus obras eran más libres y diversas comparadas con el criterio mas rígido que tenían artistas ligados al proceso revolucionario de la Unión Soviética. A pesar de haber emigrado, nunca fue considerado un desertor. Fue un colaborador de la revolución y dedicó su vida a expresar su arte.
Chagall recibió un homenaje durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en la ciudad rusa de Sochi en el año 2014. Durante el evento se representaron algunas de sus obras en una magnífica puesta en escena en el estadio. Fue el tributo de un país a su gran artista.