Santa Ludmilla

Historias detrás de un nombre.

Por varias razones, y en diferentes tramos de mi vida, siempre ha estado presente el nombre Ludmila. Y en cada caso, con características muy diferentes. Tiene raíces eslavas y su significado es “querida por la gente”, porque lyud significa gente y mila se traduce como querida o adorada. Ha sido un nombre muy común en la ex Unión Soviética, aunque su traducción al ruso es “Lyudmila”.

Recuerdo a la gran gimnasta que brilló en los Juegos Olímpicos de Munich en el año 1972 llamada Ludmilla Tourisheva a quien llamaban la reina del arte.

Ludmilla Tourisheva

Hubo otras como Lyudmila Pavlichenko, una francotiradora del ejército rojo durante la Segunda Guerra Mundial, o Lyudmila Rudenko, campeona mundial de ajedrez femenino en 1950, aunque en realidad, Rudenko nació en Ucrania.

Ya corría la década de 1980 cuando el conocido y popular músico argentino Luis Alberto Spinetta compuso una canción llamada Ludmila, nombre escrito con una sola“l”, que, a su vez, es el nombre de su hija. La canción fue incluida en el disco Madre en años luz del año 1984.

Pero mi sorpresa fue aún mayor al visitar Praga y descubrir que una de las estatuas que adornan el emblemático puente de Carlos, es justamente la de Santa Ludmilla. Este emblemático puente fue construido por el rey Carlos IV entre 1357 y 1402 y tiene una longitud de 516 metros sobre el río Moldava.

Ludmilla fue una Duquesa que nació en el año 860 en la región central de Bohemia. Se convirtió en Santa Ludmilla por haber difundido el cristianismo en la región. Está considerada una mártir por su lucha y su sufrimiento. Le he dedicado una mención en el poema De la tierra de Kafka publicado en este blog.

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