Director Tecnico

Casi un gran DT – Una vida dedicada al fútbol.

Una serie de anécdotas extraídas del fútbol argentino y agrupadas dando vida a un personaje de ficción.

Siempre imaginó que el destino que lo aguardaba pacientemente iba a estar ligado al fútbol. El personaje de esta historia sabía tomarse su tiempo para resolver o decidir cuestiones de la vida.

Porque Alcides Ingaramo era un estudioso. Pero dado que su mayor aptitud no estaba en la gambeta sino en la pizarra, decidió volcar sus energías y dotes académicas a la profesión de director técnico. 

Tenía sus maestros inspiradores; curiosamente italianos ambos. Lo sorprendió la sagacidad del gran Enzo Bearzott cuando le preguntaron en una conferencia de prensa en el año 1979 si se podía comparar a Maradona con Pelé; a lo que el viejo sabio respondió: “Para poder compararlo con Pelé, Maradona tiene que hacer mil goles y jugar tres mundiales”. 

No menor era su admiración por el inventor del Catenaccio surgido, dicen las leyendas, de la observación que un técnico hizo mientras contemplaba la descarga de la pesca en el puerto de Génova en la que los peces que se escapaban la red, eran capturados por una segunda malla que se ubicaba debajo.***

Fue así como Alcides inició su carrera de director técnico con variada suerte. En sus inicios debió soportar el asedio de la tribuna que le puso el apodo de “embrague” porque cada vez que hacía un cambio metía la pata. 1 

Fueron varios los sinsabores que debió soportar. El arquero tenía demandas económicas que la dirigencia no podía afrontar. Frente a este hecho declaró enfáticamente:»¡Si él no quiere atajar, yo voy a poner en el arco al portero del club!”. 2

Era un hombre de fuerte personalidad, pero, a veces, se dejaba influenciar por inesperados protagonistas. Era el tiempo en que las mujeres tenían su propia tribuna. Desde ahí, en un partido reclamaban la presencia de un tal Villagra. Ante el asombro de la concurrencia, accedió al pedido. 3 ****

No menores fueron sus enfrentamientos con la prensa. Un día, hablando con reporteros después de un partido expresó que su equipo había jugado tan bien que había merecido ganar, cuando en realidad, el resultado le fue adverso. Al día siguiente el periódico local le respondió con un sugestivo título: En el fútbol el “mereciometro” no existe. 4

Un verdadero visionario que aprendió a evaluar las jugadas mediante la observación desde las alturas. Fue así como mandó a sus jugadores a ver los movimientos del equipo desde lo más alto de la tribuna, creando una especie de jugador – dron. 5

Entre sus más recordadas anécdotas figura un episodio que ocurrió durante la preparación de un campeonato internacional en tierras lejanas, que sus veteranos jugadores recuerdan con profunda nostalgia. Ante la necesidad de poner a prueba a sus dirigidos, Alcides decidió armar un equipo con los empleados del hotel. El problema fue que el defensor, un aguerrido y robusto personaje, no supo distinguir que los adversarios no eran profesionales y que el encuentro era solo de preparación. ¡Para él era como disputar una final de campeonato! Cuando promediaba el encuentro logró frenar un ataque por la punta derecha con su acostumbrada violencia causando una grave lesión al plomero del hotel. Ante el reclamo de sus compañeros, se justificó diciendo: “¡Es que era muy peligroso!”. 6

En la cúspide de su carrera, Alcides había adquirido una cierta reputación que le valió para ser nombrado embajador encargado de elevar una dislocada propuesta a la Federación Internacional. Eran los tiempos en los que el deporte del balonpie trataba de ganar popularidad en los Estados Unidos; el problema es que sus dirigentes no podían entender la atracción de un deporte que finalizara sin goles. Por un puñado de dólares encomendaron a Alcides a elevar una propuesta para agrandar el tamaño de los arcos de modo tal que un típico resultado sería, en lugar de dos a dos o tres a uno, de 85 a 62. El absoluto rechazo lo condenó al olvido. Fue acusado de haber querido quebrantar el espíritu legendario de un deporte con infinita tradición.  

Comenzó un nuevo ciclo como entrenador de equipos femeninos en las escuelas secundarias y, debido a su inquebrantable pasión, pasaba sus ratos libres tratando de resolver una paradoja intensamente futbolera que ni sus antecesores ni sus futuros discípulos pudieron ni podrán descifrar: Jugar lindo o buscar resultados. 

***  Nota para exquisitos: No siempre dio buenos resultados el Catenaccio. Una de sus formas consistía en que el libero se ubicaba detrás de la defensa. Así sucedió cuando la defensa italiana jugó al off side y el libero, el recordado Gaetano Scirea, habilitó a Diego Maradona que con un mágico toque al segundo palo marcó el gol en el mundial de México en 1986. 

**** Nota para súper exquisitos: Una vez, desde la tribuna de las mujeres ubicada detrás del arco, se escuchó un cántico que inquietó al arquero boquense Antonio Roma, quien respondió frotando las manos, instando a las concurrentes a lavar la ropa. Eran otros tiempos…

1. Del ex árbitro y comentarista Guillermo Nimo al referirse al director técnico Américo Rubén Gallego. 

2. Comentario hecho por el director técnico del club River Plate Alfredo Distéfano con respecto al conflicto por demandas económicas del arquero Ubaldo Matildo Filloll.  

3. El director técnico del club Rosario Central, Angel Tulio Zoff, accedió a un pedido del sector de la tribuna ocupado solo por mujeres, e incorporó al suplente jugador Villagra. 

4. Reporte del diario La Opinión de la ciudad de Los Ángeles sobre el partido jugado en el Mundial de Italia en 1990 entre las selecciones de Argentina y Brasil. El equipo de Brasil hizo méritos para ganar, pero el triunfo fue para Argentina. 

5. Comentario del jugador Claudio Marangoni al referirse a la táctica del director técnico Carlos Salvador Bilardo de observar los partidos desde las alturas para tener una mejor visión de los movimientos. 

6. Comentario del jugador Roberto Perfumo durante la preparación del equipo argentino para el campeonato mundial de Inglaterra del año 1966. El director técnico Juan Carlos Lorenzo organizó un partido contra los empleados del hotel que hospedaba al plantel. El defensor argentino Rafael Albrecht estuvo cerca de provocar una seria lesión al plomero del hotel.  

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